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>El Narcotráfico de la CIA, Terroristas y el "Arco de Crisis"

>Apocalipsis, los últimos tiempos. ¿Está usted afirmado sobre la Roca de la salvación?

Fuente: http://decepcionobama.blogspot.com

Mientras se acerca el noveno aniversario del 9/11, y la guerra contra el terrorismo sigue siendo librada y crece en ferocidad y geografía, parece aún más imperativo regresar a los acontecimientos de aquella fatídica mañana de septiembre y volver a examinar las razones de la guerra y la naturaleza del supuesto culpable, Al-Qaeda.


Los acontecimientos del 9/11 impregnan la imaginación estadounidense y, de hecho la del mundo como un mito histórico. Los acontecimientos de ese día y los que conducen a ellos siguen siendo ampliamente desconocidos y poco comprensibles para el público general, aparte de las inquietantes imágenes repetidas hasta la saciedad en los medios. Los hechos y las problemáticas verdades de ese día se pierden en el folklore del mito del 9/11: que el mayor atentado perpetrado en suelo estadounidense fue orquestado por 19 musulmanes armados con navajas y urgidos por el fundamentalismo religioso, todos bajo la dirección de Osama bin Laden, el líder de una red terrorista global llamada Al Qaeda, con base en una cueva en Afganistán.

El mito barre los hechos y la compleja naturaleza del terror, al-Qaeda, el Imperio Estadounidense y, literalmente, desafía las leyes de la física. Como John F. Kennedy dijo una vez: “El mayor enemigo de la verdad no es la mentira – deliberada, artificial y deshonesta – sino el mito – persistente y dominante, y poco realista.”

Esta serie de tres partes sobre “La Anatomía Imperial de Al-Qaeda” examina los orígenes históricos y naturaleza geopolítica de lo que hoy conocemos como al-Qaeda, que es en realidad una red de inteligencia anglo-estadounidense de assets terroristas utilizados para promover los objetivos estadounidenses y de la OTAN en varias regiones del mundo.

La primera parte examina los orígenes de la red de espionaje conocida como Safari Club, que financió y organizó un conglomerado internacional de terroristas, el papel de la CIA en el tráfico global de drogas, el surgimiento de los talibanes y los orígenes de Al Qaeda.

El Safari Club

Tras la renuncia de Nixon como presidente, Gerald Ford se convirtió en el nuevo Presidente de Estados Unidos en 1974. Henry Kissinger permaneció como Secretario de Estado y Ford llevó a su administración dos nombres que vienen a jugar un papel importante en el futuro del Imperio Estadounidense: Donald Rumsfeld como jefe de gabinete de Ford, y Dick Cheney, como Asistente Adjunto al Presidente. El Vicepresidente era Nelson Rockefeller, hermano de David Rockefeller. Cuando Donald Rumsfeld fue ascendido a Secretario de Defensa, Dick Cheney, fue promovido a Jefe de Gabinete. Ford había designado también un hombre llamado George H.W. Bush como director de la CIA.

En 1976, se formó una coalición de agencias de inteligencia, que fue denominada Safari Club. Esto marcó la coordinación discreta y altamente secreta entre varias agencias de inteligencia, que se mantendría por décadas. Se formó en un momento en que la CIA estuvo involucrada en el escrutinio doméstico por el escándalo Watergate y una investigación del Congreso sobre actividades encubiertas de la CIA, lo que obligó a la CIA a volver más encubiertas sus actividades.

En 2002, el jefe de inteligencia saudí, príncipe Turki bin Faisal, dio un discurso en el que afirmó que, en respuesta a la necesidad de mayor discreción por parte de la CIA, “se unió a un grupo de países, con la esperanza de luchar contra el comunismo y estableció lo que se llamó Safari Club. En el Safari Club se encuentran Francia, Egipto, Arabia Saudita, Marruecos, y e Irán [bajo el Sha].” [1] Sin embargo, “El Safari Club necesitaba una red de bancos para financiar sus operaciones de inteligencia. Con la bendición oficial de George H. W. Bush como el jefe de la CIA”, el jefe de inteligencia saudita Kamal Adham, “transformó un pequeño banco comercial de Pakistán, el Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI), en una máquina de lavado de dinero a nivel mundial, comprando bancos de todo el mundo para crear la mayor red de dinero clandestina en la historia.” [2]

Como director de la CIA, George H. W. Bush “cimentó sólidas relaciones con los servicios de inteligencia de Arabia Saudí y el sha de Irán. Trabajó estrechamente con Kamal Adham, jefe de la inteligencia saudita, hermano-cuñado del rey Faisal y uno de los primeros privilegiados del BCCI.” Adham había actuado previamente como un canal “entre [Henry] Kissinger y [el presidente egipcio] Anwar Sadat” en 1972. En 1976, Irán, Egipto y Arabia Saudita formaron el Safari Club “para llevar a cabo a través de sus propias agencias de inteligencia las operaciones que se volvían difíciles para la CIA”, que fueron organizadas en mayor medida por el jefe de la inteligencia francesa, Alexandre de Marenches [3].

El “Arco de Crisis” y la Revolución Iraní

Cuando Jimmy Carter fue elegido presidente en 1977, nombró a más de dos docenas de miembros de la Comisión Trilateral a su administración, que era un think tank internacional formado por Zbigniew Brzezinski y David Rockefeller en 1973. Brzezinski había invitado a Carter para unirse a la Comisión Trilateral, y cuando Carter fue elegido presidente, Brzezinski se convirtió en Asesor de Seguridad Nacional; Cyrus Vance, también miembro de la Comisión, se convirtió en Secretario de Estado, y Samuel Huntington, otro miembro de la Comisión, se convirtió en Coordinador de Seguridad Nacional y Adjunto a Brzezinski. El autor e investigador Peter Dale Scott merece mucho crédito por su análisis exhaustivo de los acontecimientos antes y durante la Revolución Iraní en su libro, “The Road to 9 / 11” *, que proporciona gran parte de la información presentada a continuación.

Samuel Huntington y Zbigniew Brzezinski fueron a determinar la posición política estadounidense en la Guerra Fría y la política estadounidense-soviética que crearon se llamó “Cooperación y Competencia”, en la que Brzezinski insistirá en “cooperación” al hablar con la prensa, sin embargo, impulsando en privado la “competencia”. Así que, mientras el Secretario de Estado, Cyrus Vance, perseguía la distensión con la Unión Soviética, Brzezinski estuvo presionando por la supremacía estadounidense sobre la Unión Soviética. Brzezinski y Vance vendrían a estar en desacuerdo en casi cualquier tema. [4]

En 1978, Zbigniew Brzezinski, dio un discurso en el que declaró: “Un arco de crisis se extiende a lo largo de las costas del Océano Índico, con frágiles estructuras sociales y políticas en una región de importancia vital para nosotros amenaza por la fragmentación. El caos político resultante podría ser ocupado por elementos hostiles a nuestros valores y con amables con nuestros adversarios.” El Arco de Crisis se extendía desde Indochina hasta el sur de África, aunque, más concretamente, el área de especial interés fueron “las naciones que se extienden a través del flanco sur de la Unión Soviética desde el subcontinente indio a Turquía, y hacia el sur a través de la Península Arábiga hasta el Cuerno de África.” Además, el “centro de gravedad de este arco es Irán, el cuarto mayor productor de petróleo y por más de dos décadas un reducto de la fuerza militar y económica estadounidense en el Medio Oriente. Ahora parece que el reinado de 37 años de Shah Mohammed Reza Pahlavi está casi acabado, terminado por meses de crecientes desórdenes civiles y revolución.” [5]

Con el descontento creciente en la región, “Estaba la idea de que las fuerzas islámicas podrían ser utilizadas contra la Unión Soviética. La teoría era que existía un Arco de Crisis, y así un Arco del Islam podría ser movilizado para contener a los soviéticos. Era un concepto de Brzezinski.” [6] Un mes antes de discurso de Brzezinski, en noviembre de 1978, “el presidente Carter nombró al miembro del grupo Bilderberg, George Ball, otro miembro de la Comisión Trilateral, a la cabeza de un grupo de trabajo especial de la Casa Blanca sobre Irán en el marco del Consejo de Seguridad Nacional de Brzezinski.” Asimismo, “Ball recomendó que Washington dejara de apoyar al Sha de Irán y apoyara la oposición del fundamentalismo islámico del Ayatolá Jomeini.” [7] La visita de George Ball a Irán fue una misión secreta. [8]

A lo largo de 1978, el Shah tenía la impresión de que “el gobierno de Carter estaba conspirando para derrocar su régimen.” En 1978, la Reina y la esposa de Shah, dijo a Manouchehr Ganji, un ministro en el gobierno del Shah, que, “Yo quería decirle que los estadounidenses están maniobrando para derrocar al Sha”, y continuó diciendo que creía “que incluso quieren derrocar al régimen.” [9] El embajador de Estados Unidos en Irán, William Sullivan, pensaba que la revolución tendría éxito, y le dijo a esto a Ramsey Clark, ex fiscal general de Estados Unidos bajo la Administración Johnson, así como al profesor Richard Falk, cuando estaban visitando a Sullivan en Irán en 1978. Clark y Falk luego se fueron de Irán a París, para visitar a Jomeini, que estaba allí en el exilio. Bill James, un asesor de Carter, opinó que, “un movimiento religioso traído con asistencia de los Estados Unidos sería un amigo natural de los Estados Unidos.” [10]

También es interesante el hecho de que la británica BBC emitió programas a favor de Jomeini en idioma persa diariamente en Irán, como una forma sutil de propaganda, que “le dio credibilidad a la percepción de apoyo estadounidense y británico a Jomeini.” [11] La BBC se negó a dar al Sha una plataforma para responder, y “[r]epetidos llamados personales del Sha a la BBC no consiguieron ningún resultado.” [12]

En la reunión de mayo 1979 del Grupo Bilderberg, Bernard Lewis, un historiador británico de gran influencia (por tanto, con membresía de Bilderberg), presentó una estrategia británico-estadounidense que, “avaló el movimiento radical Hermandad Musulmana detrás de Jomeini, con el fin de promover la balcanización musulmana de todo el Cercano Oriente a lo largo de líneas religiosas y tribales. Lewis sostuvo que el Occidente debía alentar a los grupos autónomos, como los kurdos, armenios, maronitas libaneses, coptos etíopes, turcos de Azerbaiyán, y así sucesivamente. El caos se extendería en lo que denominó un “Arco de Crisis”, que podría extenderse a las regiones musulmanas de la Unión Soviética.” [13] Además, se evitaría la penetración de la influencia soviética en el Medio Oriente, puesto que la Unión Soviética era vista como un imperio del ateísmo y de la falta de dios: esencialmente un imperio secular e inmoral, que trataría de imponer el laicismo en todos los países musulmanes. Así que el apoyo a grupos radicales islámicos significaría que sería menos probable que Unión Soviética tuviese influencia o relaciones con países del Medio Oriente, lo que convertiría a Estados Unidos en un candidato más aceptable para el desarrollo de relaciones.

Un artículo de 1979 en Foreign Affairs, la revista del Council on Foreign Relations, describió el Arco de Crisis, señalando que, “El Medio Oriente constituye su núcleo central. Su posición estratégica es sin igual: es la última región importante del mundo libre, directamente pegada a la Unión Soviética, que posee en su subsuelo cerca de tres cuartas partes de las reservas probadas y estimadas de petróleo, y es el lugar de uno de los más grandes conflictos insolubles del siglo XX: el del sionismo contra el nacionalismo árabe.” Se pasó a explicar que la política estadounidense de posguerra en la región se centró en la “contención ” de la Unión Soviética, así como en el acceso al petróleo de la región. [14] El artículo continuó, explicando que la “división más evidente” en el Oriente Medio es, “la que separa la franja norte (Turquía, Irán, Afganistán) del núcleo árabe”, y que, “Después de la Segunda Guerra Mundial, Turquía e Irán fueron los dos países más inmediatamente amenazados por el expansionismo soviético y la subversión política territorial.” [15] En última instancia, “la zona norte fue asegurada por un compromiso serio y sostenido de Estados Unidos para salvarla de compartir el destino de Europa del Este.” [16]

Mientras Jomeini estaba en París antes de la Revolución, un representante del Presidente de Francia organizó un encuentro entre Jomeini y las “potencias del mundo actual”, en el que Jomeini hizo ciertas exigencias, tales como, “la expulsión del sha de Irán y ayudar a evitar un golpe de Estado del Ejército iraní.” Las potencias occidentales, sin embargo, “estaban preocupadas por el empoderamiento y penetración de la Unión Soviética y una interrupción en el suministro de petróleo de Irán hacia Occidente. Jomeini dio las garantías necesarias. Estas reuniones y contactos tenían lugar en enero de 1979, justo unos días antes de la Revolución Islámica en febrero de 1979.” [17] En febrero de 1979, Jomeini fue trasladado en avión desde París en un vuelo de Air France, para regresar a Irán, “con la bendición de Jimmy Carter.” [18] El Ayatola Jomeini nombró a Mehdi Bazargan como primer ministro del Gobierno Revolucionario Provisional el 4 de febrero de 1979. Como Jomeini había exigido durante su reunión de París en enero de 1979, que las potencias occidentales debían ayudar a evitar un golpe de estado por parte del Ejército iraní; en ese mismo mes, la administración Carter, bajo la dirección de Brzezinski, había comenzado a planificar un golpe militar. [19]

¿Podría haber sido planeado en caso de que Jomeini fuese derrocado, Estados Unidos pudiese restablecer rápidamente el orden, tal vez incluso colocar a Jomeini nuevamente en el poder? Curiosamente, en enero de 1979, “mientras el sha estaba a punto de salir del país, el segundo comandante estadounidense en la OTAN, el General Huyser, llegó y en un plazo de un mes se reunió constantemente con los líderes militares iraníes. Su influencia puede haber sido importante sobre la decisión de los militares de no intentar un golpe de estado y finalmente a ceder ante las fuerzas de Jomeini, especialmente si en los informes de prensa se precisa que él u otros amenazaron con suspender los suministros militares, si se intentaba un golpe de estado.” [20] Ningún golpe de Estado se llevó a cabo posteriormente, y Jomeini llegó al poder como Ayatolá de la República Islámica de Irán.

Mientras aumentaban las tensiones entre la población de Irán, Estados Unidos envió “asesores de seguridad” a Irán para presionar al SAVAK del sha (policía secreta) a aplicar “una política de represión cada vez más brutal, de una manera calculada para maximizar la antipatía popular al Shah.” La administración Carter también comenzó a criticar públicamente los abusos de derechos humanos del Shah. [21] El 6 de septiembre de 1978, el Shah prohibió las manifestaciones, y al día siguiente, entre 700 y 2.000 manifestantes fueron muertos a tiros, después de que “Brzezinski aconsejara ser firmes.” [22]

El embajador estadounidense ante la ONU, Andrew Young, un miembro de la Comisión Trilateral, dijo que, “Jomeini finalmente será aclamado como un santo”, y el embajador estadounidense en Irán, William Sullivan, dijo: “Jomeini es una figura al estilo Gandhi”, mientras el asesor de Carter, James Bill, dijo que Jomeini era un hombre de “integridad y honestidad impecables.” [23]

El Shah estaba también muy enfermo a finales de 1978 y principios de 1979. Así que el Sha huyó de Irán en enero de 1979 a las Bahamas, lo que permitió que la revolución tuviera lugar. Es especialmente interesante entender la relación entre David Rockefeller y el Sha de Irán. El asistente personal de David Rockefeller, Joseph V. Reed, había sido “asignado para manejar las finanzas del shah y sus necesidades personales”, Robert Armao, que trabajó para el vicepresidente Nelson Rockefeller, fue enviado a “actuar como agente de relaciones públicas y lobista del shah”; y Benjamín H. Kean, “un viejo asociado del presidente del Chase Manhattan Bank, David Rockefeller” y “médico personal de David Rockefeller”, fue enviado a México cuando el sha estaba allí, y advirtió que “debía ser tratado en un hospital estadounidense.” [24]

Es importante señalar que los intereses de Rockefeller “habían dirigido la política estadounidense en Irán desde el golpe de la CIA de 1953.” [25] A raíz del vuelo del Sha de Irán, hubo aumento de las presiones dentro de Estados Unidos por parte de un puñado de personas poderosas que querían admitir al Shah en los Estados Unidos. Estos individuos eran Zbigniew Brzezinski, el ex secretario de Estado Henry Kissinger, John J. McCloy, estadista y ex alto miembro del Grupo Bilderberg, la Comisión Trilateral y el Council on Foreign Relations, quien también era abogado del Chase Manhattan, y por supuesto, David Rockefeller [26].

El Chase Manhattan Bank tenía más intereses en Irán que cualquier otro banco estadounidense. De hecho, el Shah había “ordenado que todas las grandes cuentas operativas de su gobierno estuvieran en el Chase y que las letras de crédito para la compra de petróleo se manejaran exclusivamente a través de Chase. El banco también se convirtió en el agente y gestor principal de muchos de los préstamos a Irán. En pocas palabras, Irán se convirtió en la joya de la corona del portafolio de la banca internacional del Chase.” [27]

El gobierno iraní provisional, encabezado por el primer ministro Bazargan, se derrumbó en noviembre de 1979, cuando rehenes iraníes se tomaron la Embajada de Estados Unidos en Teherán. Sin embargo, hay mucho más en este caso de lo que pareciera. Durante el tiempo del gobierno interino (febrero de 1979 a noviembre de 1979), se llevaron a cabo varias acciones que amenazaron a algunos intereses muy poderosos que habían ayudado al Ayatolá a tomar el poder.

El Chase Manhattan Bank se enfrentó a una crisis de liquidez puesto que había miles de millones en préstamos dudosos a Irán canalizados a través de Chase. [28] Varios de los préstamos de Chase eran “posiblemente ilegales bajo la constitución iraní.” [29] Además, en febrero de 1979, una vez que el gobierno interino se puso en el poder, comenzó a tomar “medidas para comercializar su petróleo con independencia de las grandes compañías petroleras occidentales.” Además, el gobierno interino “quería que el Chase Manhattan devolviera los activos iraníes, que Rockefeller tenía en más de mil millones de dólares en 1978, aunque algunas estimaciones fueron mucho mayores”, lo que podría haber “creado una crisis de liquidez del banco que ya hacía frente a problemas financieros.” [30]

Con la toma de la embajada americana en Irán, el presidente Carter tomó medidas para congelar los activos financieros iraníes. Como David Rockefeller escribió en su libro, “la “congelación” de Carter de los activos oficiales iraníes protegió nuestra posición [del Chase Manhattan], pero nadie en el Chase desempeñó un papel en convencer a la Administración para hacerlo.” [31]

En febrero de 1979, Irán había estado tomando “medidas para comercializar su petróleo con independencia de las grandes compañías petroleras occidentales. En 1979, como en 1953, la congelación de los activos iraníes hizo esta intervención más difícil.” [32] Esto fue significativo para el Chase Manhattan no sólo a causa de la interacción muy estrecha de la junta con aquellos en las compañías petroleras, por no mencionar al propio Rockefeller, que es patriarca de la familia cuyo nombre es sinónimo de petróleo, sino también porque el Chase se encargó exclusivamente de todas las letras de crédito para la compra de petróleo iraní [33].

El Sha al ser aceptado en Estados Unidos, bajo la presión pública de Henry Kissinger, Zbigniew Brzezinski y David Rockefeller, precipitó la crisis de los rehenes, ocurrida el 4 de noviembre. Diez días después, Carter congeló todos los activos iraníes en bancos estadounidenses, por consejo de su Secretario de Hacienda, William Miller. Miller solo parecía tener vínculos con el Chase Manhattan Bank [34].

Aunque el Chase Manhattan se benefició directamente de la incautación de los activos iraníes, la justificación de la incautación, así como los acontecimientos que condujeron a ella, como un papel oculto de los anglo-estadounidenses detrás de la revolución iraní, trayendo al Sha a Estados Unidos, lo que precipitó la crisis de los rehenes, no pueden ser relegados al beneficio personal de Chase. Había diseños más grandes detrás de esta crisis. Así que la crisis iraní de 1979 no puede ser simplemente realizada como un impulso de la operación del momento, sino que debe considerarse más bien como acciones tomadas rápidamente en una oportunidad percibida. La oportunidad fue el creciente descontento dentro del Irán del Shah, las acciones rápidas fueron empujar secretamente al país hacia la Revolución.

En 1979, “restringiendo de manera efectiva el acceso de Irán al mercado mundial de crudo, la congelación de activos de Irán se convirtió en un factor importante en el aumento de los altos precios del petróleo de 1979 y 1981.” [35] Además de esto, en 1979, la British Petroleum canceló importantes contratos petroleros para el suministro de petróleo, que junto con las cancelaciones adoptadas por el Royal Dutch Shell, llevaron el precio del petróleo subir más alto. [36] Con la primera gran alza del precio del petróleo en 1973 (empujado por el Secretario de Estado estadounidense, Henry Kissinger), el Tercer Mundo se vio obligado a pedir préstamos a bancos estadounidenses y europeos para financiar el desarrollo. Con la segunda crisis de los precios del petróleo de 1979, la Reserva Federal estadounidense, con Paul Volcker como con su nuevo Presidente, (él mismo que se había hecho una carrera con David Rockefeller en el Chase Manhattan), aumentó dramáticamente las tasas de interés del 2% a finales de los años 70 a un 18% en los años 80. Las naciones en desarrollo no podían permitirse el lujo de pagar estos intereses en sus préstamos, y por lo tanto la crisis de deuda de 1980 se extendió por todo el Tercer Mundo, con el FMI y el Banco Mundial viniendo al rescate “con sus Programas de Ajuste Estructural (PAE), que aseguraban el control de Occidente sobre las economías del mundo en desarrollo [37].

Encubiertamente, Estados Unidos ayudó a un gobierno radical islamista a llegar al poder en Irán, “el centro del Arco de Crisis”, e inmediatamente suscitó conflictos y guerras en la región. Cinco meses antes de que Irak invadiera a Irán, en abril de 1980, Zbigniew Brzezinski declaró abiertamente la voluntad de Estados Unidos para trabajar en estrecha colaboración con Irak. Dos meses antes de la guerra, Brzezinski se reunió con Saddam Hussein en Jordania, donde dio su apoyo a la desestabilización de Irán. [38] Mientras que Saddam se encontraba en Jordania, también se reunió con tres altos agentes de la CIA, que lo que fue organizado por el Rey Hussein de Jordania. Luego fue a reunirse con el rey Fahd de Arabia Saudí, a quien le informó de sus planes para invadir Irán, y luego se reunió con el Rey de Kuwait para informarle lo mismo. Se ganó el apoyo de Estados Unidos, y el apoyo financiero y armas de los países árabes productores de petróleo. Las armas a Irak se canalizaron a través de Jordania, Arabia Saudita y Kuwait. [39] La guerra se extendió hasta 1988 y tuvo como resultado más de un millón de muertes.

Este fue el surgimiento de la “estrategia de tensión” en el “Arco de Crisis”, en particular, el apoyo encubierto (ya sea en armamento, entrenamiento o financiación) de los elementos islámicos radicales para fomentar la violencia y el conflicto en una región. Es la vieja táctica imperial del “divide y vencerás”: poner a los pueblos unos contra otros para que no puedan unir fuerzas contra el poder imperial. Esta violencia e islamismo radical proporcionarían el pretexto para que Estados Unidos y sus aliados imperiales pudieran participar en la guerra y la ocupación en la región, al tiempo que aseguraron sus vastos intereses económicos y estratégicos.

El “Arco de Crisis” en Afganistán: El Safari Club en acción

En 1978, el gobierno progresista de Taraki en Afganistán gestionó hasta sufrir la ira de los Estados Unidos debido a “su política económica igualitaria y colectivista.” [40] El gobierno afgano fue principalmente visto en Occidente como “comunista” y por lo tanto, una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos. El gobierno, llevó a cabo, sin embargo, políticas favorables y compromisos con la Unión Soviética, pero no era un gobierno comunista.

En 1978, cuando el nuevo gobierno llegó al poder, casi de inmediato Estados Unidos comenzó secretamente financiar a grupos rebeldes a través de la CIA. [41] En 1979, Zbigniew Brzezinski trabajó de cerca con su ayudante de la CIA, Robert Gates (quien es actualmente Secretario de Defensa), en cambiar la política islámica del presidente Carter. Como Brzezinski, dijo en entrevista de 1998 con una publicación en Francia:

Según la versión oficial de la historia, la ayuda de la CIA a los muyaidines empezó en 1980, es decir, después de que el ejército soviético invadió Afganistán, el 24 de diciembre 1979. Pero la realidad, secretamente guardada hasta ahora, es completamente la contraria: De hecho, fue el 3 de julio de 1979 que el presidente Carter firmó la primera directiva para la ayuda secreta a los opositores al régimen pro-soviético en Kabul. Y ese mismo día, escribí una nota al presidente en la que le expliqué que en mi opinión esta ayuda iba a inducir a una intervención militar soviética [42].

Brzezinski profundizó, diciéndolo “a sabiendas de la creciente probabilidad de que [los] soviéticos invadieran”, y recordó por escrito a Carter en el día de la invasión soviética que, “Ahora tenemos la oportunidad de dar a la URSS su guerra de Vietnam. De hecho, durante casi 10 años, Moscú tuvo que llevar a cabo una guerra insostenible para el gobierno, un conflicto que llevó a la desmoralización y finalmente la desintegración del Imperio Soviético.” Cuando se le preguntó por las repercusiones de dicha ayuda en incentivar el ascenso del fundamentalismo islámico, Brzezinski respondió: “¿Qué es más importante para la historia del mundo? ¿Los talibanes o el colapso del Imperio Soviético? ¿Algunos musulmanes agitados o la liberación de Europa Central y el fin de la Guerra Fría? “[43]

Como el autor Peter Dale Scott señala en, The Road to 9/11:*

Durante generaciones, tanto en Afganistán como en las repúblicas soviéticas musulmanas, la forma dominante del Islam había sido local y mayor medida sufí. La decisión de trabajar con los servicios secretos de Arabia Saudita y Pakistán hizo que miles de millones de dólares de la CIA y Arabia en última instancia, fueran destinado a los programas que ayudaron a fortalecer al jihadismo globalista y wahhabístico que se asocian hoy con Al Qaeda [44].

Hafizullah Amin, un alto funcionario en el gobierno de Taraki, que muchos creían, era un activo de la CIA, orquestó un golpe de Estado en septiembre de 1979, y “ejecutó a Taraki, detuvo las reformas, y asesinó, encarceló o exilió a miles de partidarios de Taraki mientras se movía hacia el establecimiento de un Estado fundamentalista islámico. Pero en plazo de dos meses, fue derrocado por los restos del PPD incluidos elementos dentro del ejército.” [45] Los soviéticos también intervino con el fin de sustituir a Amin, quien era visto como “impredecible y extremista” respecto al “más moderado Karmal Barbak.” [46]

La invasión soviética impulsó entonces al establishment de seguridad nacional estadounidense a llevar a cabo la mayor operación encubierta de la historia. Cuando Ronald Reagan remplazó a James Carter en 1981, la ayuda encubierta a los muyahidines afganos no sólo continuó en el camino trazado por Brzezinski, sino que se aceleró rápidamente, al igual que la estrategia global en el “Arco de Crisis”. Cuando Reagan llegó a ser Presidente, su Vicepresidente sería George H. W. Bush, quien, como director de la CIA durante la Administración Ford, había ayudado a establecer la red de inteligencia Safari Club y el Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI) en Pakistán. En la campaña “para ayudar a los rebeldes afganos… El BCCI emergió claramente como un activo de inteligencia estadounidense”, y el Director de la CIA “Casey comenzó a utilizar el exterior – a los saudíes, paquistaníes, BCCI – para ejecutar lo que no podían pasar por el Congreso. [El presidente del BCCI] Abedi tenía el dinero para ayudar”, y el director de la CIA se había “reunido en repetidas ocasiones” con el presidente del BCCI [47].

Así, en 1981, el Director de la CIA, Casey, trabajó con el príncipe saudí Turki bin Faisal quien dirigió la agencia de inteligencia saudí GID, y el ISI pakistaní “para crear una legión extranjera de musulmanes jihadistas o los así llamados Árabes Afganos”. Esta idea fue “originada en la élite del Safari Club que había sido creado por jefe de inteligencia francés Alexandre de Marenches.” [48]

En 1986, la CIA respaldó un plan del ISI paquistaní “para contratar a personas de todo el mundo para unirse a la jihad afgana.” Subsecuentemente:

Más de 100.000 militantes islámicos fueron entrenados en Pakistán entre 1986 y 1992, en campamentos supervisados por la CIA y el MI6, con el SAS [fuerzas especiales británicas] entrenando a los futuros Al-Qaida y el Talibán en la fabricación de bombas y otras artes negras. Sus líderes fueron entrenados en un campamento de la CIA en Virginia. Esto fue denominado Operación Ciclón y continuó mucho tiempo después de que los soviéticos se retiraron en 1989 [49].

Los fondos de la CIA para las operaciones, “fueron canalizados a través del general Zia y el ISI pakistaní.” [50] Curiosamente, Robert Gates, quien se desempeñó anteriormente como asistente de Brzezinski en el Consejo de Seguridad Nacional, se quedó en la Administración Reagan-Bush como asistente ejecutivo al Director de la CIA, Casey, y actualmente es el Secretario de Defensa.

El Tráfico Global de Drogas y la CIA

Como una faceta central de la financiación encubierta y la formación de los muyahidines afganos, el rol del tráfico de drogas se vuelve inestimable. El tráfico global de drogas ha sido utilizado por los imperios, para el abastecimiento y la financiación del conflicto con objeto de facilitar la dominación imperial.

En 1773, el gobernador colonial británico en Bengala “estableció un monopolio colonial sobre la venta de opio.” Como Alfred W. McCoy explicaba en su libro magistral, The Politics of Heroin:

A medida que la East India Company expandía la producción, el opio se convirtió en la principal exportación de la India. […] En los próximos 130 años, Gran Bretaña promovió activamente la exportación de opio indio a China, desafiando las leyes chinas de drogas y peleo dos guerras para abrir el mercado chino de opio a sus comerciantes. Usando su poder militar y mercantil, Gran Bretaña jugó un papel central en hacer de China un gran mercado de drogas y en la aceleración del cultivo de opio en China. En 1900 China tenía 13,5 millones adictos consumiendo 39.000 toneladas de opio. [51]

En Indochina en la década de 1940 y 50, los servicios de inteligencia franceses, “permitieron el comercio de opio para sobrevivir a los esfuerzos de supresión del gobierno”, y posteriormente, “las actividades de la CIA en Birmania ayudaron a transformar los estados Shan de una zona relativamente menor del cultivo de amapolas en la mayor región de cultivo de opio en el mundo.” [52] La CIA realizó esto mediante el apoyo del ejército del Kuomintang (KMT) en Birmania para una invasión de China, y facilitó la monopolización y expansión del comercio de opio, lo que permitió que el KMT permaneciera en Birmania hasta un golpe de Estado en 1961, cuando fueron expulsados hacia Laos y Tailandia. [53] La CIA posteriormente jugó un papel muy importante en la facilitación del tráfico de drogas en Laos y Vietnam en los años 1960 y en la década de 1970 [54].

Fue durante la década de 1980 que “la guerra encubierta de la CIA en Afganistán transformó a Asia Central de una zona autónoma de opio en un importante proveedor de heroína para el mercado mundial”, ya que:

Hasta finales de 1970, los agricultores tribales en las montañas de Afganistán y Pakistán cultivaban cantidades limitadas de opio y lo vendían a caravanas de mercaderes vinculados al oeste de Irán y al este de la India. En sus diez años de guerra encubierta contra la ocupación soviética de Afganistán, las operaciones de la CIA proporcionaron la protección política y los vínculos de logística que incorporaron los campos de amapola de Afganistán a los mercados de heroína de Europa y América. [55]

En 1977, el general Zia Ul Haq en Pakistán dio un golpe militar, “impuso un severo régimen de ley marcial”, y ejecutó al ex presidente Zulfiqar Ali Bhutto (el padre de Benazir Bhutto). Cuando Zia llegó al poder, el ISI pakistaní era una “unidad de inteligencia militar menor”, pero, bajo el marco de “consejo y asistencia de la CIA”, el general Zia transformó al ISI “en una unidad encubierta de vasto alcance y lo convirtió en el brazo fuerte de su régimen de ley marcial. “[56]

El dinero de la CIA y los saudíes no llegó sólo a las armas y la formación de los muyahidines, sino también al tráfico de drogas. El presidente paquistaní Zia-ul-Haq nombró al general Fazle Haq como gobernador militar del noroeste de la Provincia Fronteriza del Pakistán (NWFP), a quien “consultó con Brzezinski el desarrollo de un programa de resistencia afgana”, y que se convirtió en un activo de la CIA. Cuando el Director de la CIA, Casey, o el vicepresidente George H. W. Bush revisaron la operación de la CIA de Afganistán, fueron a ver Haq, quien en 1982, fue considerado por la Interpol como un narcotraficante internacional. Haq trasladó gran parte del dinero de los narcóticos a través del BCCI [57].

En mayo de 1979, antes de la invasión de diciembre de la Unión Soviética en Afganistán, un enviado de la CIA se reunió con líderes de la resistencia afgana en una reunión organizada por el ISI. El ISI “que ofreció al enviado de la CIA una alianza con su propio cliente afgano, Gulbuddin Hekmatyar,” quien encabezó un pequeño grupo guerrillero. La CIA aceptó, y durante la siguiente década, la mitad de la ayuda de la CIA fue a las guerrillas de Hekmatyar. [58] Hekmatyar se convirtió en el principal señor de la droga de los muyahidines en Afganistán, y desarrollaron un “complejo de seis laboratorios de heroína en una zona controlada por el ISI en Baluchistán (Pakistán).” [59]

Posteriormente, Estados Unidos, a través de la década de 1980, en conjunto con Arabia Saudita, dio a Hekmatyar más de mil millones de dólares en armamento. Inmediatamente, la heroína de Afganistán comenzó a fluir hacia los Estados Unidos. En 1980, las muertes relacionadas con las drogas en Nueva York se elevaron un 77% desde 1979. [60] En 1981, los jefes del narcotráfico en Pakistán y Afganistán suministraban el 60% de la heroína en Estados Unidos. Camiones que entraban a Afganistán con las armas la CIA volvían desde Pakistán con heroína “protegida de las búsquedas policiales por papeles del ISI.” [61]

Haq, el activo de la CIA en Pakistán, “también explotó el tráfico de drogas”, en donde el banco BCCI “estaba completamente involucrado.” En la década de 1980, la CIA insistió en que el ISI creara “una celda especial para el uso de heroína en acciones encubierta.” Profundizando:

Esta célula promovió el cultivo de opio y la extracción de heroína en territorio paquistaní, así como en el territorio afgano bajo control de los muyahidines para ser introducida de contrabando en las zonas de control soviéticas a fin de volver adictos a la heroína a las tropas soviéticas [62].

Este plan se originó al parecer por sugerencia del jefe de inteligencia francés y fundador del Safari Club, Alexandre de Marenches, quien lo recomendó al Director de la CIA, Casey [63].

En la década de 1980, fue emprendido por Estados Unidos un programa para financiar la propaganda muyahidín en libros de texto para las escuelas afganas. Estados Unidos dio a los muyahidines 43 millones de dólares en ayudas “no letales” para el proyecto de libros de texto solamente, la que fue otorgada por USAID: “La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional [USAID] coordinó su trabajo con la CIA, que dirigía el programa de armas”, y “El gobierno estadounidense le dijo a la AID que permitiera a los jefes de guerra afganos decidir parte del currículo y el contenido de los libros de texto.” [64]

Los libros de texto se “llenaron de imágenes violentas y enseñanzas islámicas militantes,” y “se llenaron de dibujos la yihad y de armas de fuego, balas, soldados y minas.” Incluso después de la guerra encubierta de la década de 1980, los libros de texto “han servido desde entonces, como plan de estudios básico del sistema educativo afgano. Incluso los talibanes utilizaron los libros producidos por los estadounidenses”. Los libros fueron desarrollados a través de una donación de USAID a la “Universidad de Nebraska-Omaha y su Centro de Estudios de Afganistán”, y cuando los libros fueron introducidos de contrabando en Afganistán a través de los jefes militares regionales, “A los niños se les enseñó a contar con ilustraciones que muestran tanques, misiles y minas terrestres”. La USAID detuvo esta financiación en 1994 [65].

El Ascenso de los Talibanes

Cuando los soviéticos se retiraron de Afganistán en 1989, los combates continuaron entre el gobierno afgano apoyado por la URSS y los muyahidines respaldados por Estados Unidos, Arabia Saudí y Pakistán. Cuando la Unión Soviética se derrumbó en 1991, también lo hizo su ayuda al gobierno afgano, que fue derrocado en 1992. Sin embargo, la lucha casi de inmediato se desató entre las facciones rivales que competían por el poder, incluyendo a Hekmatyar.

A principios de 1990, un oscuro grupo de “campesinos pashtunes” se había convertido en una poderosa fuerza militar y política en Afganistán, conocida como los talibanes. [66] Los talibanes “emergieron como una pequeña fuerza de milicias operando cerca de la ciudad de Kandahar durante la primavera y verano de 1994, llevando a cabo los ataques de emboscada contra caudillos menores.” A medida que el descontento creciente con los caudillos creció, también lo hizo la reputación de los talibanes [67].

Los talibanes contrajeron una alianza con el ISI en 1994, y a lo largo de 1995, la relación entre los talibanes y el ISI acelerado y “se convirtió en una alianza militar más y más directa.” Los talibanes en última instancia se convirtieron en “un activo de la ISI” y “un cliente del ejército pakistaní.” [68] Además, “Entre 1994 y 1996, Estados Unidos apoyó a los talibanes políticamente a través de sus aliados Pakistán y Arabia Saudita, esencialmente porque Washington considera a los talibanes como anti-iraníes, anti-chiíes, y pro-occidentales”. [69]

Selig Harrison, un erudito del Woodrow Wilson International Center for Scholars y “un destacado experto estadounidense en el sur de Asia”, dijo en una conferencia en la India que la CIA trabajó con Pakistán para crear a los talibanes. Harrison tiene “amplios contactos” con la CIA, puesto que “él se reunió con los líderes de la CIA en el momento en que las fuerzas islámicas se estaban fortaleciendo en Afganistán”, mientras que él era un asociado senior de la Carnegie Endowment for International Peace. Como revelara en 2001, “La CIA todavía tiene vínculos estrechos con el ISI.” [70] En 1996, los talibanes tenían el control de Kandahar, pero aún así continuaba la lucha y la inestabilidad en el país.

Osama y Al-Qaeda

Entre 1980 y 1989, aproximadamente 600 millones dólares pasaron a través de organizaciones de caridad de fachada de Osama bin Laden, específicamente el Maktab al-Khidamat (MAK), también conocido como Al-Kifah. Todo el dinero se originó de donantes ricos de Arabia Saudita y otras áreas en el Golfo Pérsico, y fue canalizado a través de sus frentes de la caridad para armar y financiar a los muyahidines en Afganistán. [71]

En la década de 1980, las Fuerzas Especiales Británicas (SAS) estuvieron entrenando muyahidines en Afganistán, así como en campamentos secretos en Escocia, y el recibía en mayor medida SAS órdenes de la CIA. La CIA también, indirectamente, comenzó a armar a Osama bin Laden. [72] La fachada de caridad de Osama bin Laden, el MAK, “fue nutrido” por el ISI paquistaní. [73]

Se ha informado que Osama bin Laden fue personalmente reclutado por la CIA en 1979 en Estambul. Contó con el apoyo cercano del príncipe Turki bin Faisal, su amigo y jefe de la inteligencia saudí, y también desarrolló vínculos con Hekmatyar en Afganistán [74], los cuales fueron figuras centrales en la red de la CIA y el Safari Club. General Akhtar Abdul Rahman, jefe del ISI de Pakistán desde 1980 hasta 1987, se reunió periódicamente con Osama bin Laden en Pakistán, y formaron una asociación para exigir un impuesto sobre el comercio del opio de los señores de la guerra de manera que en 1985, Bin Laden y el ISI se dividían las ganancias de más de 100 millones de dólares por año. [75] En 1985, el hermano de Osama bin Laden, Salem, afirmó que Osama era “el vínculo entre Estados Unidos, el gobierno saudita, y los rebeldes afganos.” [76]

En 1988, Bin Laden discutió sobre “la creación de un nuevo grupo militar”, que vendría a ser conocido como Al-Qaeda. [77] El frente de caridad de Osama bin Laden, el MAK, (eventualmente para formar Al-Qaeda) fundó el Al-Kifah Center en Brooklyn, Nueva York, para reclutar musulmanes para la yihad contra los soviéticos. El Centro Al-Kifah fue fundado a finales de 1980 con el apoyo del gobierno de Estados Unidos, que proporcionaba los visados a conocidos terroristas asociados a la organización, incluyendo Ali Mohamed, el “jeque ciego” Omar Abdel Rahman y, posiblemente, el líder de los secuestradores del 9/11, Mohamed Atta [78].

Esto coincidió con la creación de Al-Qaeda, de la cual el Centro Al-Kifah era un frente de reclutamiento. Los soldados de infantería para Al-Qaeda fueron “admitidos en Estados Unidos para entrenarse bajo un programa de visas especiales.” El FBI había estado vigilando el entrenamiento de terroristas, sin embargo, “terminó esta vigilancia en el otoño de 1989.” En 1990, la CIA concedió el jeque Omar Abdel Rahman una visa para venir implementar el Centro Al-Kifah, que era considerado “intocable” puesto que estaba “protegido por no menos de tres organismos”, incluyendo el Departamento de Estado, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la CIA [79].

Robin Cook, ex miembro del Parlamento británico y Ministro de Relaciones Exteriores escribió que Al-Qaeda, “literalmente la “base de datos”, era originalmente el archivo informático de los miles de muyahidines que fueron reclutados y entrenados con la ayuda de la CIA para derrotar a los rusos.” [80] Así, “Al-Qaeda” nació como un instrumento de las agencias de inteligencia occidentales. Esta reporte sobre Al-Qaeda también es confirmado por un ex agente de la inteligencia militar francesa, quien afirmó que, “A mediados de la década de 1980, Al-Qaida era una base de datos”, y que se mantuvo como tal en la década de 1990. Sostuvo que “Al Qaeda no era ni un grupo terrorista, ni de propiedad personal de Osama bin Laden,” y añade:

La verdad es que no hay ejército islámico o grupo terrorista llamado Al Qaeda. Y cualquier oficial de inteligencia informado lo sabe. Pero hay una campaña de propaganda para hacer creer al público de la presencia de una entidad identificada que representa al “demonio” sólo con el fin de empujar al “televidente” a aceptar un liderazgo internacional unificado para una guerra contra el terrorismo. El país detrás de esta propaganda es Estados Unidos y los grupos de lobby de la guerra estadounidense contra el terrorismo sólo están interesados en ganar dinero [81].

La creación de Al-Qaeda se vio facilitada tanto por la CIA como por las redes de inteligencia aliada, cuyo objetivo era mantener esta base de datos “de muyahidines para ser utilizados como activos de inteligencia para lograr los objetivos de política exterior de Estados Unidos, a través tanto de la Guerra Fría, como en la era Post-Guerra Fría del “nuevo orden mundial”.

La segunda parte de “La Anatomía Imperial de Al-Qaeda” llevará al lector a través de un examen de la nueva estrategia imperial establecida por los estrategas geopolíticos estadounidenses al final de la Guerra Fría, diseñada para que Estados Unidos mantenga el control sobre los recursos mundiales y prevenir el ascenso de potencias competidoras. Secretamente, la “base de datos” (al-Qaeda) se volvería fundamental en este proceso, siendo utilizada para fines imperiales en varias regiones, como en el desmantelamiento de Yugoslavia. Además, la segunda parte examina la naturaleza exacta de “al-Qaeda”, sus orígenes, términos, entrenamiento, armamento, financiamiento y expansión. En particular, el papel de las agencias de inteligencia occidentales en la evolución y expansión de al-Qaeda es un tema central. Por último, un análisis de los preparativos de la guerra en Afganistán busca arrojar luz sobre las ambiciones geopolíticas tras el conflicto que se ha estado librando durante casi nueve años.

*[Nota sobre la Investigación: Para un análisis exhaustivo de la historia, el origen y la naturaleza de al-Qaeda, ver: Peter Dale Scott, The Road to 9/11: Wealth, Empire and The Future of America, que aporto gran parte de la investigación del artículo anterior.]
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Andrew Gavin Marshall
es investigador asociado de Centre for Research on Globalization (CRG) , y está estudiando Economía Política e Historia en Canadá. Es coeditor, con Michel Chossudovsky, del reciente libro “La Crisis Económica Global: La Gran Depresión del Siglo XXI“, disponible en Globalresearch.ca.

Original en: Global Research
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Notas

[1] Peter Dale Scott, The Road to 9/11: Wealth, Empire, and the Future of America. University of California Press: 2007: page 62

[2] Ibid, page 63.

[3] Ibid, page 62.

[4] Ibid, pages 66-67.

[5] HP-Time, The Crescent of Crisis. Time Magazine: January 15, 1979:
http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,919995-1,00.html

[6] Peter Dale Scott, op. cit., page 67.

[7] F. William Engdahl, A Century of War: Anglo-American Oil Politics and the New World Order. London: Pluto Press, 2004: page 171

[8] Manouchehr Ganji, Defying the Iranian Revolution: From a Minister to the Shah to a Leader of Resistance. Greenwood Publishing Group, 2002: page 41

[9] Ibid, page 39.

[10] Ibid, page 41.

[11] Ibid.

[12] F. William Engdahl, A Century of War: Anglo-American Oil Politics and the New World Order. London: Pluto Press, 2004: page 172

[13] Ibid, page 171.

[14] George Lenczowski, The Arc of Crisis: It’s Central Sector. Foreign Affairs: Summer, 1979: page 796

[15] Ibid, page 797.

[16] Ibid, page 798.

[17] IPS, Q&A: Iran’s Islamic Revolution Had Western Blessing. Inter-Press Service: July 26, 2008:
http://www.ipsnews.net/news.asp?idnews=43328

[18] Michael D. Evans, Father of the Iranian revolution. The Jerusalem Post: June 20, 2007:
http://www.jpost.com/servlet/Satellite?cid=1181813077590&pagename=JPost/JPArticle/ShowFull

[19] Peter Dale Scott, op cit., page 89.

[20] George Lenczowski, The Arc of Crisis: It’s Central Sector. Foreign Affairs: Summer, 1979: page 810

[21] F. William Engdahl, op cit., page 172.

[22] Peter Dale Scott, op cit., page 81.

[23] Michael D. Evans, Father of the Iranian revolution. The Jerusalem Post: June 20, 2007:
http://www.jpost.com/servlet/Satellite?cid=1181813077590&pagename=JPost/JPArticle/ShowFull

[24] Peter Dale Scott, op cit., page 83.

[25] Ibid, page 84.

[26] Ibid, page 81.

[27] Ibid, pages 85-86.

[28] Ibid.

[29] Ibid, page 87.

[30] Ibid, pages 88-89.

[31] Ibid.

[32] Ibid, pages 87-88.

[33] Ibid, page 85.

[34] Ibid, page 86.

[35] Ibid, page 88.

[36] F. William Engdahl, A Century of War: Anglo-American Oil Politics and the New World Order. London: Pluto Press, 2004: page 173

[37] Andrew Gavin Marshall, Controlling the Global Economy: Bilderberg, the Trilateral Commission and the Federal Reserve. Global Research: August 3, 2009:
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=14614

[38] Peter Dale Scott, The Road to 9/11: Wealth, Empire, and the Future of America. University of California Press: 2007: page 89

[39] PBS, Secrets of His Life and Leadership: An Interview with Said K. Aburish. PBS Frontline:
http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/saddam/interviews/aburish.html

[40] Michael Parenti, Afghanistan, Another Untold Story. Global Research: December 4, 2008:
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=11279

[41] Oleg Kalugin, How We Invaded Afghanistan. Foreign Policy: December 11, 2009:
http://www.foreignpolicy.com/articles/2009/12/11/how_we_invaded_afghanistan

[42] ‘’Le Nouvel Observateur’ (France), Jan 15-21, 1998, p. 76:
http://www.ucc.ie/acad/appsoc/tmp_store/mia/Library/history/afghanistan/archive/brzezinski/1998/interview.htm

[43] Ibid.

[44] Peter Dale Scott, The Road to 9/11: Wealth, Empire, and the Future of America. University of California Press: 2007: page 73

[45] Michael Parenti, Afghanistan, Another Untold Story. Global Research: December 4, 2008:
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=11279

[46] Peter Dale Scott, op cit., page 78.

[47] Ibid, page 116.

[48] Ibid, page 122.

[49] Ibid, page 123.

[50] Ibid,.

[51] Alfred W. McCoy, The Politics of Heroin: CIA Complicity in the Global Drug Trade. (Lawrence Hill Books: Chicago, 2003), page 80

[52] Ibid, page 162.

[53] Ibid.

[54] Ibid, pages 283-386.

[55] Ibid, page 466.

[56] Ibid, page 474.

[57] Peter Dale Scott, The Road to 9/11: Wealth, Empire, and the Future of America. University of California Press: 2007: page 73

[58] Alfred W. McCoy, op cit., page 475.

[59] Peter Dale Scott, op cit., page 74.

[60] Ibid, pages 75-76.

[61] Ibid, page 124.

[62] Ibid, pages 75-76.

[63] Ibid, page 124.

[64] Carol Off, Back to school in Afghanistan. CBC: May 6, 2002:
http://www.cbc.ca/news/background/afghanistan/schools.html

[65] Joe Stephens and David B. Ottaway, From U.S., the ABC’s of Jihad. The Washington Post: March 23, 2002:
http://www.washingtonpost.com/ac2/wp-dyn/A5339-2002Mar22?language=printer

[66] Steve Coll, Ghost Wars: The Secret History of the CIA, Afghanistan, and Bin Laden, From the Soviet Invasion to September 10, 2001. Penguin Books, New York, 2004: Page 328

[67] Steve Coll, Ghost Wars: The Secret History of the CIA, Afghanistan, and Bin Laden, From the Soviet Invasion to September 11, 2001. (London: Penguin, 2005), page 285

[68] Steve Coll, “Steve Coll” Interview with PBS Frontline. PBS Frontline: October 3, 2006:
http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/taliban/interviews/coll.html

[69] Robert Dreyfuss, Devil’s Game: How the United States Helped Unleash Fundamentalist Islam. (New York: Metropolitan Books, 2005), page 326

[70] ToI, “CIA worked in tandem with Pak to create Taliban”. The Times of India: March 7, 2001:
http://www.multiline.com.au/~johnm/taliban.htm

[71] Robert Dreyfuss, Devil’s Game: How the United States Helped Unleash Fundamentalist Islam. (New York: Metropolitan Books, 2005), pages 279-280

[72] Simon Reeve, The New Jackals: Ramzi Yousef, Osama bin Laden, and the Future of Terrorism. (London: André Deutsch Ltd, 1999), page 168

[73] Michael Moran, Bin Laden comes home to roost. MSNBC: August 24, 1998:
http://www.msnbc.msn.com/id/3340101/

[74] Veronique Maurus and Marc Rock, The Most Dreaded Man of the United States, Controlled a Long Time by the CIA. Le Monde Diplomatique: September 14, 2001: http://www.wanttoknow.info/010914lemonde

[75] Gerald Posner, Why America Slept: The Failure to Prevent 9/11. (New York: Random House, 2003), page 29

[76] Steve Coll, The Bin Ladens. (New York: Penguin, 2008), pages 7-9

[77] AP, Al Qaeda Financing Documents Turn Up in Bosnia Raid. Fox News: February 19, 2003:
http://www.foxnews.com/story/0,2933,78937,00.html

[78] Peter Dale Scott, The Road to 9/11: Wealth, Empire, and the Future of America. University of California Press: 2007: pages 140-141

[79] Ibid, page 141.

[80] Robin Cook, The struggle against terrorism cannot be won by military means. The Guardian: July 8, 2005:
http://www.guardian.co.uk/uk/2005/jul/08/july7.development

[81] Pierre-Henri Bunel, Al Qaeda — the Database. Global Research: November 20, 2005:
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=BUN20051120&articleId=1291

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Isaías 55:6
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.Isa 55:7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.
Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

¡Cuidate!

¡Dios te bendiga!

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