>La lucha por el dominio mundial

>Por todas partes se habla de la globalización y de todo aquello que fomente la unión y la paz entre todas las naciones. Pero, ¿será éste el deseo genuino de todos los gobernantes del mundo? Mucho se dice que “en la unión está la fuerza”, pero al parecer cada quien tira para su lado para lograr sus más viles propósitos y sólo aparentan desear la unión y la paz de este mundo.

En su libro “Las llaves de esta sangre”, Malachi Martin dió su interpretación de lo que él veía como una lucha por el dominio del mundo por tres poderes: el sistema papal, el comunismo ateísta y el capitalismo occidental. Estos tres luchan por establecer un nuevo orden mundial. Este autor afirmaba que estos tres poderes geopolíticos compartían una gran similitud; cada uno tiene un plan maestro para establecer un solo sistema de gobierno mundial. Su competencia geopolítica tiene que ver con cual de los tres formará, dominará y hará funcionar el sistema que reemplazará el sistema de naciones individuales que está en proceso de decadencia. Martin sostenía que una vez dada por terminada la “competencia”, no había ninguna duda de que quien prevalecería sería el sistema papal. ¿Será que Malachi Martin tendría razón?

Podemos ver en los registros de nuestra historia que uno de estos poderes cayó: el comunismo ateísta. El 24 de febrero de 1992 un prestigioso periodista, Carl Bernstein, publicó en la revista “Time” un artículo titulado “La Santa Alianza” (Holy Alliance). En el mismo él describió la insólita alianza entre Estados Unidos y el Vaticano. En aquel entonces el ex-presidente Ronald Reagan y el papa Juan Pablo II (Karol Wojtyla) se unieron en una cruzada anticomunista, en la cual atacaron también los régimes izquierdistas de América Central.

Curiosamente Polonia, donde nació el papa Juan Pablo II, fue la primera nación en abandonar el comunismo. Existía una gran influencia de la iglesia católica y el sindicato Solidaridad, dirigido por Lech Walesa. La situación crítica de la economía desembocó en elecciones que ganó Solidaridad. Mediante el diálogo se formó el primer gobierno no comunista en Polonia. (Muchos teólogos afirman que esta lucha entre el comunismo ateísta y el papado estaba profetizada en el capítulo 11 del libro de Daniel.)

Malachi Martin escribió también en su libro, que Juan Pablo II, con su más de un centenar de viajes al exterior, pretendía establecer a la iglesia como una potencia de primer orden en la geopolítica mundial. Ahora también vemos al papa Benedicto XVI, que desde el primer día de su pontificado, asumió como compromiso primario el trabajar sin escatimar energías en el restablecimiento de la unidad plena y visible de todos los seguidores de Cristo. Por tanto, el ecumenismo no es una elección opcional, sino un deber sagrado. Todos hemos presenciado los agigantados avances del ecumenismo entre católicos e iglesias orientales y ortodoxas, iglesias reformadas y finalmente con las iglesias evangélicas o del movimiento pentecostal. Sus mensajes giran en torno al tema de volver a la unidad reconociendo la única iglesia
y el papel que ocupa el primado del papa como medio de unión plena. Uniendo todas las religiones será “pan comido” tener el control del mundo.

¿Realmente habrá una competencia? Cuando vemos las noticias podemos darnos cuenta que tanto Obama como Benedicto andan “como locos” tratando de ganarse la simpatía del mayor número posible de personas por todo el mundo.

Estados Unidos basa sus principios en la democracia y el protestantismo. Se dice que la “ética protestante” tuvo un importante impacto en el desarrollo histórico del capitalismo occidental. La iglesia católica sutilmente lanza sus ataques en contra del capitalismo. Obispos de la Unión Europea afirman que “la actual crisis económica y financiera ha hecho aún más evidente que no todos los aspectos de la vida humana pueden estar sujetos a las leyes del mercado y que el consumismo no representa un modelo ni para la economía sostenible ni para un sano desarrollo humano.”

En la edición de junio de la circular “La Ultima Trompeta” (Last Trumpet Newsletter), David J. Meyer declara que todo el mundo sabe que hay algo drásticamente mal con los Estados Unidos, pero la mayoría está volteando sus cabezas y pretendiendo no ver. El menciona que el acontecimiento que marcó el comienzo de la decadencia del imperio capitalista de los Estados Unidos fue el conocido atentado a las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001. Estos dos pilares eran el orgullo de la nación. Desde que el Centro Mundial de Comercio fue destruído, esta nación no ha vuelto a ser la misma.

Curiosamente el Sr. Meyer compara este suceso con el relato bíblico que encontramos en Jueces 16:26-30. Allí se narra el final de la historia de Sansón. Sansón estaba encadenado como prisionero y era objeto de burla por los filisteos que se encontraban en ese momento en el templo del dios Dagón, dios de los filisteos. (Casualmente la imagen del dios Dagón tenía la forma de la cabeza de un pez, igual que el sombrero que usa el papa.) Sansón fue puesto entre las dos columnas principales que sostenían el templo. Al clamor de Sansón, Dios le dio nuevamente fuerzas para mover los pilares del templo. El templo de Dagón fue destruido y murieron aproximadamente 3,000 hombres y mujeres. Luego el Sr. Meyer añade, “El 11 de septiembre de 2001 los dos grandes pilares de la ciudad de Nueva York cayeron y aproximadamente 3,000 hombres y mujeres murieron. ¿Sería este suceso una venganza de Satanás por lo que pasó en el templo de Dagón o una señal que muestra la dramática caída que tendría la nación a partir de este acontecimiento?”

Podemos decir entonces que: el comunismo ateísta no funcionó, el capitalismo occidental no va por buen camino, y que al final sólo quedará el sistema papal el cual, según está profetizado en la Biblia, dominará en los últimos tiempos, pero que será igualmente destruido. Sólo el reino inconmovible de Dios permanecerá para siempre.

“Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.” Apocalipsis 17:13

“Porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.” Apocalipsis 17:17

“Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada.” Apocalipsis 18:21

Terminamos con las mismas palabras del Sr. David J. Meyer: “De veras estos son tiempos de prueba, y la Segunda venida de nuestro Salvador Jesucristo se acerca. Si estás leyendo esto y tú no has conocido personalmente al Señor Jesús, ¿qué estás esperando? El tiempo se acaba. Búscalo con corazón sincero y él te salvará y te dará la paz ahora y por toda la eternidad.”

¡Dios te bendiga y te guarde!

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